viernes, mayo 21, 2010

Globalización

Nueve tenía yo cuando se inauguró el atlántico. Lindo, fue. Todo el barrio pintado nuevo, con banderines que cruzaban de poste a poste en las esquinas. Mamá cocinó unos patys, y papá hablaba, alegre de tener una copa en la mano, sobre cómo serían los rusos, los coreanos, los portugueses. Por ese entonces se sabía muy poco, nada en realidad, y las cosas que decía papá estaban basadas en los falsos datos que circulaban por Internet. Pocas semanas después llegarían los primeros barcos de Asia, África y Europa, y el mundo cambiaría para siempre. Pero ese domingo pertenecía todavía a una época anterior, más inocente, más sencilla y monótona, y papá, sentado en la cocina de casa, inventaba datos para su audiencia de dos.

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Papá (apuntándome con un dedo desde una punta de la mesa a la otra): Tenés que pensar en la arquitectura, Dante, los portugueses no son tangibles. ¿Dónde los ponemos?

Yo: ¿Qué es tangible?

Papá: ¿Quién pensás vos que es más poderoso, Corea, Portuguel o Rusiolandia?

Yo: Portuguel, porque no son tangibles

Papá: ¡Error! La respuesta correcta es: ninguno de los tres. (Pausa y trago) Existen más países del otro lado del Atlántico, Dante, países mucho más poderosos... El primero, Rusioslovaquia. Muy jevi. Son como los Rusiolandeses pero dieciocho veces más rápidos. No tienen autos. No los necesitan.

Yo: Faa.

Papá: Y eso no es nada. En Uropa hay un país, el Vaticarlos, que es de Dios, así nomás. Esos sí son jevi, mucha guita.

Mamá: No le inventés cosas al nene, Rubén. (A mi) Dios no existe, Dante.

Papá: Acá no existe. Allá no sabemos.

Yo: ¿Y los chindios?

Papá: No, Dante. Están los chinos y los indios, los chindios no existen.

Yo: Los chinos quise decir.

Papá: Uy los chinos… Qué jevis que son los chinos. En este momento podría haber, acá mismo… no sé… siete chinos, y vos ni te enterarías.

Yo (susurrando): ¿Acá en la cocina?

Papá: Sí.

Mamá: Eso no está comprobado.

Papá: Se sabe, mujer.

Mamá: Se sospecha.

Yo: ¿Y nos están viendo?

Papá: Son ciegos, dante. Donde nosotros tenemos los ojos ellos tienen dos ranuras que segregan feromonas. Son muy sexuales, por eso son tantos.

Mamá: ¡Rubén!

Papá: ¡Si es la verdad!

Yo: ¿Qué es feromonas?

Mamá: Y vos, no preguntés cosas que no tenés que preguntar.

Mamá me golpea la cabeza con una espátula que chorrea grasa de paty.

Yo: ¿Cuales son los más jevi de todos, pa?

Papá: Los afriquenses.

Yo: ¿Son muy jevi?

Papá: Muy.

Yo: ¿Por? ¿Qué hacen?

Papá: ¿Qué no hacen, Dante? Eso te pregunto yo.

Yo: ¿Hacen todo?

Papá: Todo.

Yo: Faa.