jueves, mayo 10, 2018
Lo que importa
martes, diciembre 12, 2017
El Apocalipsis de Muchi
jueves, julio 09, 2015
Mario
Mario: Hay un último ejemplo que quiero mostrarles.
Mario: Vamos, Marios, es el último. Fíjense bien, tal vez reconozcan al Mario de algún lado. Aunque los años no vienen solos...
Mario mete el videotape en la videocasetera y le da play. Se llega a ver por un mínimo instante a un Mario sobre una plataforma movediza, pero enseguida se empieza a ver mal, entrecortado y con mucho tracking. De pronto la imagen se corta y la videocasetera escupe el casete dañado, con la cinta salida para afuera.
Después de un silencio, algunos Marios se ríen, y de a poco la clase se descontrola, los Marios empiezan a charlar, a pararse, a caminar y hasta a saltar un poco. Mario se pasa un rato tratando de meter la cinta de nuevo adentro del casete, y para cuando se rinde e intenta recuperar la clase, ya es demasiado tarde. Sus últimas palabras se pierden en el murmullo general de charlas, risas y sonidos de saltos.
Mario: Bueno, se rompió... Pero básicamente... en este ejemplo, Mario pisa una tortuga y aprovecha el impulso para saltar y agarrar unas monedas. Cegado por la ambición, no mira bien donde cae y sin querer patea el caparazón de la tortuga que había quedado en el piso...
Suena el timbre. Los Marios empiezan a salir en manada de la clase mientras Mario sigue hablando.
Mario: El caparazón sale a gran velocidad, deslizándose por el suelo, luego rebota en un tubo y vuelve hacia Mario...
Ya todos los Marios han salido de la clase y Mario se queda solo un rato, en silencio.
domingo, julio 05, 2015
Cuántas
viernes, febrero 20, 2015
Ping-Pong
domingo, febrero 15, 2015
Observación
viernes, febrero 06, 2015
Sapito
miércoles, mayo 14, 2014
Autocrítica
sábado, mayo 03, 2014
Carta abierta a Los Borrachos del Tablón
viernes, abril 25, 2014
El fin justifica los miedos
lunes, enero 20, 2014
Duelo a muerte
Dejó dos criaturas preciosas. Un varón y una nena. Los estoy mirando ahora mismo, sentados uno al lado del otro. Ezequiel (12) agarrándole la mano a Tamara (7). Ella tiene los deditos verdes de apretar con tanta fuerza la mano de Ezequiel. Los miro a través de los hielos de mi vaso y se parecen un poco a mí.
En la barra se me acerca el tío Marcos. Me saluda e inmediatamente me pregunta cuánto tiempo pienso quedarme. Lo dice en tono violento y en un volumen suficientemente alto como para que lo oigan todos, el muy cagón. Yo le respondo al mismo volumen, “No sé, ¿cuánto whisky queda?”, y todos en la sala se ríen a carcajadas. No, mentira... nadie se ríe.
Hago mi breve discurso, mirando a mis viejos sollozantes. Digo que me doy cuenta de que que no soy bienvenido, que parece que esta es una fiesta privada, y otras cosas del estilo. Después me tomo el vaso entero y lo dejo caer al piso. No lo tiro, lo suelto. Ni siquiera se rompe.
Miro a Eze y a la pequeña Tamara, sentaditos, mirándome fijo, más asustados que nunca, y les digo: “Tal vez su mamá los haya querido más que a mí, pero a mí me quiso durante más años. Aprendan a multiplicar, pendejos.”
En la calle me doy cuenta de que hice mal en desquitarme con los chicos, y por un segundo pienso en volver para pedirles perdón. Pero miro por la ventana y veo que no voy a poder hablarles, porque ahora están rodeados de adultos, que los abrazan y les hablan. Seguramente les estarán diciendo que yo estoy estoy loco y mentiras así. "Tu tío es un loco. Tu mamá está viva."
lunes, agosto 19, 2013
Mandato
Me sembró una duda.
miércoles, marzo 06, 2013
Un caso de gravedad
viernes, noviembre 30, 2012
Extraordinarias extremidades extranumerarias
martes, agosto 07, 2012
La hazaña
viernes, junio 29, 2012
Generación K
jueves, junio 21, 2012
El Oasis del Acertijo
viernes, mayo 13, 2011
El mismo
Hojas en blanco, necesitaba hojas frescas y un lápiz bien filoso. Entré a la casa dejando la cabeza en el jardín. Me pasé varios segundos parado con la puerta abierta, dejando entrar el aire helado y mirando un almohadón en el piso sin verlo realmente. Alguna parte de mi notó que el almohadón estaba fuera de su lugar, y se quedó esperando que el cerebro, entorpecido y sobrecargado por otro pensamiento mucho más complejo y fascinante, se dignara a sacar alguna conclusión. Después algo se movió en el cuarto, una mano que saludaba, y vi a mi padre, sentado en el sillón. Casi no se notaba que llevaba cinco años muerto.
“Me parezco a papá, ¿no?” dijo, y volvió a saludar con la mano vieja. A la mano le faltaba un dedo, y supe de pronto quién era. No me desmayé, pero las piernas dejaron de hacer lo suyo, y caí de rodillas sobre el almohadón, que estaba ahí para que yo cayera sobre él. Miré mi propia mano, los cuatro dedos y la palma. Miré sus ojos, del mismo verde que los míos, y dije mi propio nombre en voz alta.
“El mismo.”
“Lo acabo de ver… las cenizas.”, dije.
“Ya sé.”, dije.
viernes, marzo 04, 2011
Medio par de medias
Media única y sola, media sin par,
Medio par de medias en mi placard.
Media solita, media individual,
Media que nunca llega al total.
Parte de un par de medias en mi cajón,
Medio escondida abajo de un calzón.
Del total sos una mera porción,
Medio que se me parte el corazón.
Único cobertor de mi extremidad,
¿Dónde se habrá ido tu otra mitad?
Me falta una media y no se donde está,
Me falta un soquete para la unidad
Indivisible átomo de vestuario,
Envoltorio de mi paso diario,
El tiempo ya no pasa en tu calendario,
Todo el día guardada en el armario
domingo, febrero 13, 2011
Cómo ver el universo con bastante claridad
- Si sobre la “mesa” hay un paquete abierto de “galletitas”, guárdelas (junto con cualquier otra “cosa” que haya en la “habitación”) en un “cajón” de la “cómoda.” Si la “cómoda” se encuentra dentro del “cuarto”, deberá también ser guardada con las “galletitas”. Este primer paso es imprescindible, ya que es tan vasto el universo y tantas las “cosas” que hay en él, que la presencia concreta de un “objeto” cualquiera le impediría soltar la ilusión de que la “galletita” no es parte de “usted” cuando está sobre la “mesa”, pero lo es cuando la come.
- Notará que al inhalar, lo que estaba “afuera” pasa a estar “adentro”, y luego sale cuando exhala. A esto lo llamamos respirar. Hágalo normalmente.
- Active tres chakras a elección. La activación económica de una chacra de cría de animales domésticos también será aceptada.
- El cuarto paso es tan evidente que ni hace falta anotarlo.
- Repita el cuarto paso pero sin emplear las varillas y usando moldes nuevos. A esta altura ya debiera estar viendo una nublada imagen del universo, los contornos serán lo más nítido y a color, y hacia el centro se irá empastando. Este fuera de foco es provocado por sus miedos e inseguridades. Usted no quiere ver realmente el universo, farsante. Usted sigue encantado con los fragmentos, cobarde. Era de esperarse esta actitud de semejante pusilánime.
- Disculpe el abuso verbal del paso anterior, pero era necesario. Usted debe ahora sentirse insignificante ante la enormidad del cosmos, debe sentirse una basura banal, una nada intrascendente. Sólo cuando su autovaloración haya alcanzado un punto insosteniblemente bajo, su psique esgrimirá un último recurso salvador, la única alternativa a la crisis nerviosa, y comprenderá que, lejos de ser una ínfima parte de ese todo, usted es el todo mismo. Nada puede empezar o terminar, ocupando un espacio limitado. No existe un número más grande que uno.
- Y ahí lo tiene al universo, todo lleno de puntitos.