miércoles, octubre 11, 2006

El descanso entre dos pisos

Olich Von Kirsten se acercó hasta la barandilla y miró largamente la ciudad que no conocía. Ahora que todos estaban muertos, esta anónima conjunción de edificios le era tan propia como cualquier otra, tan ajena como todas. Pensó, en su idioma, que ser el último hombre representaba una especie de éxito, pero después se dio cuenta de que el éxito es una medida social que empieza a tener sentido cuando hay dos personas en el mundo. Calculó, a ojo y sin fundamentos, cuánto tiempo le llevaría volverse loco. Pero “locura”, al igual que “éxito”, le resultó un envase vacío, algo que nombra nada.
Entró de nuevo al departamento y saludó con su sombrero a la pareja de viejos que dormían muertos y desnudos, con la sabana a la altura de las rodillas por el calor. Aun no despedían aquel tufo dulzón que tienen los velorios, pero el azul pálido de la piel los delataba, y desmentía la aparente vida que el ventilador prendido le confería a la escena.
Al bajar las escaleras, Olich casi tropezó con un juguete olvidado. La posibilidad de que el ultimo hombre en morir lo hiciera de una manera tan descabellada y torpe lo detuvo algunos minutos en el descano entre dos pisos, riendo mares y llorando a carcajadas.
-¡Olich!- gritó Olich –¡Olich!-Repitió. Y tenía razón.

martes, setiembre 26, 2006

La espera de los delegados

Joaquim volvió a preguntar si la isla daba al mar, y el presidente se impacientó. -Las islas, Sr. Embajador, dan todas al mar por definición.- Aceleró un poco el paso para minimizar el tiempo que pasaran solos, pero Joaquim no lo siguió. Estaba mirando un cuadro muy de cerca. Se trataba de un retrato del presidente mismo, con la faja y el bastón de mando.
-Yo a este hombre lo conozco del barrio de mi infancia.-dijo Joaquim-Ya debe ser muy viejo. Ya tendrá más de cien años… o estará muerto.-
El presidente, que sentía que el cuadro representa su firmeza a la vez que su compasión, se vio herido en su orgullo. –Lo dudo, Sr. embajador, pues el hombre de la imagen soy yo, y el cuadro es un obsequio personal del rey.
-Sin embargo aun cabe una duda, ¿verdad?-
-No comprendo-
-Digo, podría tratarse del hombre que yo conocí hace tantos años.-
-¿Quién?-
-El del cuadro-
-Pero soy yo. Se trata de mí.-
-Si Ud. lo dice-
-Posé para el retrato. Vi avanzar la obra-
-Aun así…-
El presidente miró en todas direcciones buscando algún escape inmediato. Elena, su secretaria, pasaba con unos papeles y un llavero lleno de llaves idénticas.
-Melina.- Dijo el presidente y enseguida trató de pensar algo para decirle.
-¿Si, Sr. presidente?-
-Por favor dígale a los delegados que ya mismo estaremos con ellos.-
-Bien, Sr. Presidente- Elena dudó un instante y se animó –Mi nombre es Elena, Sr. presidente, no Melina.-
Joaquim avanzó hacia ella y la tomó de los hombros. – ¡El nombre de mis hermanas!- Hizo un gesto como si estuviera por abrazarla y se arrepintiera. -¡Elena! ¡Elenita! Las he echado de menos.-
Elena, por motivos que ella misma no comprendía, se sintió segura y frágil al mismo tiempo, y sintió que tal vez las manos de aquel hombre sobre sus brazos tenían algo que ver. Antes de hablar lo miró un instante a los ojos. –Permiso, Sr. Embajador. Sr. Presidente...- y se fue como apurada haciendo ruido a cascabel con las llaves.
El presidente estaba confundido y una leve arritmia amenazaba con ganar terreno. -Conozcamos a los delegados, Sr. Embajador.-
-Si, tengo la impresión de que serán de mi agrado.-
Caminaron por el pasillo, y, a pesar de los esfuerzos del presidente, sus manos se tocaban al caminar. El presidente se alejaba, y Joaquim se volvía a acercar hasta tocarle la mano. Llegó el punto en que el presidente ya no caminaba sobre la alfombra roja sino sobre el mármol, y se acercaba peligrosamente a la pared.
Joaquim se detuvo -Tal vez duerma una siesta antes. ¡Imagine la vergüenza si bostezara frente a los delegados! Por precaución, será mejor que me acueste unos instantes.- Mientras hablaba se iba quedando dormido y cada vez caminaba más lento. Cuando alcanzaban la puerta del salón principal, balbuceó algo sobre el sodio y empezó a roncar en la mitad de un paso suspendido.
-A mi nadie me hace esto- Murmuró el presidente cuando estuvo seguro de que Joaquim no podía oírlo. Después se agachó y le desató los cordones.

viernes, setiembre 15, 2006

Mike is back

http://www.maikishere.blogspot.com/

miércoles, setiembre 13, 2006

Chuza

Viendo la pelota rodar por la madera encerada, sabes exactamente lo que pasará: Va directo a la canaleta. De pronto el cuarto empieza a moverse como las olas y los sonidos a reverberarse. Estas teniendo un flashback. Frente a ti hay una torta con nueve velas incandescentes.

Tu madre (lista para imortalizar el soplido): Pedí tres deseos.

Tu (voz de niño en off, pensando): Pediré uno solo, pero imposible. Pediré el poder de la telekinesis. Si me fuera otorgado, juro no usarlo hasta el día que resulte absolutamente necesario.

Veinte años han pasado desde ese día, y nunca has intentado mover nada con la mente, pero siempre has tenido la certeza de que el deseo ha sido concedido. Puro instinto, te levantas y extiendes los brazos apuntando a la pista, tensando cada músculo de la mano, la mirada clavada en la pelota, que se acerca peligrosamente al límite. Entonces sucede. La pelota cambia de trayectoria, acelera, y se clava entre los pinos uno y tres, causando enorme revuelo de pinos muertos.

Walter: ¡Que maniobra!

Tu, agotado por el esfuerzo mental, sólo alcanzas a balbucear incoherencias

Tu (cantando): Tele kino, tele kino

Viendo la pelota rodar por la madera encerada, sabes exactamente lo que pasará: Va directo a la canaleta. De pronto el cuarto empieza a moverse como las olas y los sonidos a reverberarse. Estas teniendo un flashback. Frente a ti hay una torta con nueve velas incandescentes.

Tu madre (lista para imortalizar el soplido): Pedí tres deseos.

Tu (voz de niño en off, pensando): Pediré uno solo, pero imposible. Pediré el poder de la telekinesis. Si me fuera otorgado, juro no usarlo hasta el día que resulte absolutamente necesario.

Veinte años han pasado desde ese día, y nunca has intentado mover nada con la mente, pero siempre has tenido la certeza de que el deseo ha sido concedido. Puro instinto, te levantas y extiendes los brazos apuntando a la pista, tensando cada músculo de la mano, la mirada clavada en la pelota, que se acerca peligrosamente al límite. Entonces sucede. La pelota cambia de trayectoria, acelera, y se clava entre los pinos uno y tres, causando enorme revuelo de pinos muertos.

Walter: ¡Que maniobra!

Tu, agotado por el esfuerzo mental, sólo alcanzas a balbucear incoherencias

Tu (cantando): Tele kino, tele kino

lunes, setiembre 11, 2006

Algunos datos

El diario “La voz” sacó este mes treinta fascículos coleccionables que conforman una “enciclopedia de curiosidades”. Esta verdadera joya recorre los temas más heterogéneos iluminando al lector sobre ciertos asuntos de interés general. El capitulo que lleva el titulo “gastronomía” dice esto sobre el pan:

“Hoy día tomamos como algo natural el hecho de que uno de los ingredientes indispensables para cocinar el pan, sea el pan mismo. Pero surge la pregunta: ¿Cómo se hizo el primer pan? ¿Como puede hacerse un pan sin usar pan? La respuesta está dividida entre los que sostienen que el primer pan lo creó Dios, y la casi unánime opinión de la comunidad científica, que supone una serie de transformaciones, desde un panoide prehistórico, hasta el pan que conocemos.”

En el capitulo “Biografias curiosas” aparece la de Sven Miller:

“… sobrevive quedando ciego y mudo. Pese a esto sigue piloteando vuelos de cabotaje (sin informar de su condición a la empresa ni al copiloto) durante tres años, momento en el cual muere su hija menor y debe viajar a la amazonas a vengar su muerte en manos de negros. Pero al llegar lo cautivan los olores de la selva, y posterga indefinidamente la venganza para vivir en paz entre las serpientes…”


El capitulo “Grandes mentiras” destaca algunas nociones erradas que son generalmente aceptadas como ciertas.

“El único color que está dentro del espectro visual del ser humano es el amarillo. Los demás son leves variaciones. Los perros ven el azul y el rojo.”

“El habitual sombrero mejicano no califica como sombrero técnicamente. Esto se debe a que el diámetro de su circunferencia es dos centímetros superior al que permite el vocablo.”

“La frase “Tendré venganza o tendré muerte”, generalmente atribuida a Rembrandt, la dice en realidad el actor William Hurt en la película “los puentes de Madison””

El capitulo “ciencia y tecnología” incluye esta nota sobre los monos.

“La tierra es abundante en fósforo haciéndola propicia para el árbol del plátano. Debido a esto hay una gran cantidad de monos que habitan la región. Cuando llueve se forman charcos de fósforo, y los monos han aprendido a mojar palos en los charcos y dejar que sequen. Luego frotan el palo contra una piedra y prenden fuego a unos rollos de hojas de plátano muy semejantes a un cigarro.”



viernes, setiembre 08, 2006

Cumple de mi mismo

Sabado 9
Es en Victoria-San Fernando.
Ambrosoni 1334
entre lavalle y 3 de febrero
¿tipo 12?
Si no saben llegar llamenme al 47446501 y preguntenme.

Eso nada mas.


domingo, setiembre 03, 2006

Ralos rizos rubios

Morris nota ante el espejo que su rubia cabellera, escasa desde nacimiento, se afina y pierde volumen, dejando parches irregulares de dolorosa calvicie incipiente. La cara permanece imperturbada mientras las manos sondean con el tacto el cuero cabelludo indefenso a la intemperie, pero por dentro Morris sufre emociones que identifica correctamente bajo los rótulos de “pánico” y “enormísima tristeza”. Se ve tentado por la moderna usanza del rasuramiento preventivo (que es como talar un bosque para evitar incendios) pero desiste, nostálgico, y se peina de manera tal que los parches vacantes de hebras se favorecen de la manta que permiten los sectores más abundantes.
El engaño es evidente, más aun cuando pasan los días y cada vez son más numerosas las bajas que Morris observa, agónico, enmarañarse en su peine de bolsillo. Prueba, a pesar de la vergüenza, las pelucas, los ungüentos, los sombreros y las maquinas que suministran masajes capilares, que son a la vez torturas nefastas. Pero nada lo satisface y nada detiene la inevitable extinción del “Capitis mantita”.
El tiempo, inclemente, avanza y con el la entropía. Un día Morris reflexiona que la luna no emite luz propia, sino que refleja la del sol. La luna se refleja en su cabeza, que Morris observa reflejada en un charco. Una lagrima con la sal de muchos llantos contenidos, le acaricia la mejilla y cae, formando olas que deforman el agua, su cabeza calva, la luna y el sol.

miércoles, agosto 30, 2006

cabaret




Este sabado todos al cabaret. Y traigan a los demás que van a estar los otros. Asi se conocen, digo.

http://el-cabaret-voltaire.blogspot.com/

lunes, agosto 28, 2006

Game, cambio de lado

Carlo: Profesor, me pareció verlo en la entrada de la conferencia que dio ayer el Doctor Haiam.
Profesor: Si, yo también lo vi a usted.
Carlo: ¿Le resultó de interes?
Profesor: No. Pero por suerte tomé la precaución de llevar mi gameboy conmigo.
Carlo: Su estilo es un poco seco, si, pero a mi me pareció que dijo algunas cosas muy lucidas durante la noche.
Profesor: No lo se, estaba concentrado en el tenis para gameboy.
Carlo: Puede que hubiera algunas fallas en el núcleo de su discurso.
Profesor: Realmente no puedo hacer un juicio informado. Estaba muy enfrascado en el juego.
Carlo: Y ese tono monótono que emplea puede resultar bastante tedioso.
Profesor: Si Ud. lo dice.
Carlo: Y realmente no dijo nada que no hubiera pensado yo por mi cuenta.
Profesor: Ahí no puedo ayudarlo ya que desconozco el contenido de la conferencia. El tenis para gameboy ocupaba toda mi atención.
Carlo: Y esas patillas le sientan espantosamente.
Profesor: ¿Si? No lo recuerdo.
Carlo: ¿Y que me dices del ruido que hace con la garganta?
Profesor: No… No lo recuerdo realmente.
Carlo: Tiene Ud. razón, profesor. Ese Haiam no sirve de mucho.
Profesor: Yo no creo que una vida humana pueda definirse en términos de utilidad.
Carlo: ¿Humano? Haiam no es un humano. Es un monstruo espantoso al que hay que detener a tiempo.
Profesor: No sabría. Estaba jugando al gameboy.

sábado, agosto 26, 2006

La muerte del Señor Boyd

Oswald, rola tabaco. Ya siento venir las nauseas y fumar me alivia un poco. Bah, no escuches a mi mujer, el cigarrillo es lo único que me mantiene vivo. Y cierra un poco la ventana. No, no hace falta que te pares, si estiras el brazo puedes alcanzarla.

Oswald, viejo amigo. Déjame contarte sobre mi pequeña perdida. Mi diminuto abismo de lo que ya no es. Cuando pasas tanto tiempo en cama como yo, el ambiente en el que estas cobra un peso enorme que se da por la conjunción de sus detalles. La silla en la que te sientas, por ejemplo, me ha merecido una tarde entera de observación, la miré por partes y en relación a otros objetos. La imaginé con los ojos cerrados reproduciendo contra el interior de mis parpados los más imperceptibles detalles del viejo roble. Y asi con todo: El diseño de la alfombra (que tiene sutiles variaciones en el aparente patrón), la mesa de dibujo, el busto de Ibsen, mis manos viejas, el radiador…

Pero sobre lo que más he posado la mirada en estos últimos meses es en el techo. Es natural, considerando que casi no me levanto de la cama. Mira que blanco es. Lo pintamos la semana pasada. Antes tenía manchas de humedad en aquella esquina, y aquí, contra la pared. Las manchas eran muy sugerentes, como suelen ser las manchas y las nubes. Veía en ellas todo tipo de imágenes que incluso me aparecían en sueños. Era realmente agobiante de a momentos, pero no podía dejar de mirarlas. Incluso cuando leía la mirada se me desviaba de a momentos hacia el techo.

Mi mujer no quería que lo pintáramos. Tuve que mudarme al cuarto de visitas y ella tenía miedo que me hiciera mal trasladarme mucho. Pero insistí. Las imágenes eran cada vez más molestas y asfixiantes.

Oswald, mi amigo. Si supieras cómo me arrepiento. Ya no hay nada, ¿Entiendes? Ahora cuando miro veo el techo… Blanco. ¿Podrías alcanzarme el mechero de aquel cajón? Ya siento venir las nauseas.

miércoles, agosto 16, 2006

Lógica irrefutable

Jaime: Los otros días me pareció ver una vaca fumando pipa. Pero una segunda mirada más atenta me reveló que no se trataba de una vaca sino de dos chilenos. Uno vestía ropas de tenis.
Carlos: ¿De quien era la pipa?
Jaime: No lo se. No quise preguntar por pudor.
Carlos: Ha de ser robada. Mal habida. Los chilenos son rufianes.
Jaime: Y uno era judío.
Carlos: ¿Cual?
Jaime: El que estaba al lado del otro.
Carlos (pensativo): ¿Justo al lado, o apartado unos metros?
Jaime: Compartían la pipa.
Carlos (asiente): Entiendo.
Jaime:…
Carlos: Puede que fuera una vaca, entonces.
Jaime: Lo dudo.
Carlos: Te pido que dejes abierta la puerta al desconocido.
Jaime: Supongo que es posible.
Carlos: Si, eso.
Jaime: Quiero decir… puede haber sido una vaca. Que más da. No soy experto.
Carlos: Pero aguarda un momento, Jaime. ¿No has dicho que había un tenista?
Jaime: Si, el judío.
Carlos: Eso agrega un factor que desequilibra y pone en peligro la primera suposición.
Jaime (intrigado, expectante): … ¿Qué? ¿Cómo?
Carlos: Todos saben que las principales exportaciones de chile son en recursos naturales y agrícolas…
Jaime (interrumpiéndolo): Yo no lo sabía.
Carlos: No tiene importancia, Jaime. A lo que voy es que nunca nadie escuchó hablar de un tenista chileno, incluso me parece licito aseverar que no hay tal cosa. No forma parte de sus exportaciones. Pero si vacas. Vacas vacas y vaquitas.
Jaime (entendiendo todo de repente): Ah.
Carlos: Comprendes entonces que no podía tratarse de una vaca que fumaba.
Jaime: Si. Ahora lo veo claramente.
Carlos: ¿De donde sacaría el tabaco?
Jaime: Claro.
Carlos: Ahora la pregunta es: ¿Qué era realmente?
Jaime: Dejémoslo, ya empiezo a cans…
Carlos: ¡Lo tengo!
Jaime: ¿!Que!?
Carlos: La pipa era tuya, y no fumabas tabaco sino drogaina.
Jaime (indignado): Imposible.
Carlos: Te pido que dejes abierta la puerta al desconocido.
Jaime: ¿De donde voy a sacar yo drogaina?
Carlos: Eso es tema tuyo, hombre. No pretendo inmiscuirme en tus cosas personales.
Jaime: Ya veo. Así que eso era… ¿Tendré que pedir ayuda?
Carlos: No creo. Si fue esa única vez no corres riesgo de adicción.
Jaime. Ah… Que susto.

martes, agosto 01, 2006

Hacelo por mi



For Mat. Entendes?

jueves, julio 27, 2006

Factor determinante

Oh, Mod, observa a esa mujer que está a punto de bajar aquellas escaleras. Aquella con el vestido blanco. Apuesto que en el décimo peldaño tropieza y cae rodando el resto del trayecto. Espera… Aguarda un momento más… ¿Has visto? Justo como predije.

Un rato más tarde.

Mod, querida, Mira allí, detrás de la fuente y un poco a la derecha. ¿Ves el hombre con el saco de tweed verde? Aquel, querida, el que pasea el perro. Fíjate, dentro de un momento se verá afectado por la deposición de una paloma pasajera. Ya falta poco… ¡Oh! ¿Lo has notado? ¿Has visto la expresión que puso?

Aun más tarde.

Mod, tesoro, ayúdame a pararme que hoy la artritis no me deja en paz. Quiero mostrarte algo, pero es preciso que caminemos un poco… No me sueltes, querida tómame fuerte de la mano. Gracias. Caminemos hasta ese árbol… ¿Ves a esos niños que juegan con el balón? En unos instantes uno dará un puntapié que lo enviará contra el poste aquel. Desde aquí no podemos verlo, pero en el poste hay un clavo que acabará con el juego quitándole el aire al balón. Enseguida, Mod, ya veras… ¡Ahí! Ya ves que tenía razón.

Al rato.

Mod, cariño, será mejor que vayas por unos refrescos, el calor es terrible incluso a esta hora. Pero aguarda un momento, que hay algo que quiero que veas. Fíjate en aquel joven que cruza la calle. Verás que resbalará con aquella naranja que hay en la acera. Míralo bien, viene distraído mirando a la gente… Ya casi… ¡Pero! ¿Cómo puede ser? ¡La ha esquivado!... No es posible… Dime, Mod, ¿No es martes hoy?... ¿Miércoles dices? Ahora comprendo… Que extraño, hubiera jurado que era martes.

Como salirse con la suya (segunda manera)

Antes de empezar, disponga sobre una mesa oblonga y bastante roja, la soga que compró alguna vez pensando que sería util algún día, las tinajas (que habrá tenido la precaución de rotular debidamente) y el pariente lejano que insiste en ser llamado “Tío Ignacio”. No es necesario que los objetos estén ordenados de izquierda a derecha en orden alfabético descendente, no permanecerán en la mesa mucho tiempo y sería una perdida de tiempo.


Si es de día, y muchas veces lo es, construya una pared que tape la ventana y no deje entrar la luz. De no disponer de ladrillo o cemento, cierre la persiana o la cortina. Pero fíjese bien de prender la luz de techo de manera que los muebles no se tornen invisibles, imposibilitándole el transito despreocupado.


Notará que a su derecha, justo a la altura del hombro, comienzaran a darse fenómenos inexplicables. Es preciso nombrarlos ya que no tienen precedentes y por lo tanto nunca hasta ese momento se los llamo de manera alguna.


Si siguió los pasos correctamente hasta este punto, tendrá ya bastante dinero ahorrado para renunciar a su cargo como ministro y dedicarse a la filantropía y el onanismo.

miércoles, julio 26, 2006

Bien Tazelaar




Aunque los numeros del costado yo los hubiera pintado rojos.

viernes, julio 21, 2006

Blue Velvet

Si estás solo/a en casa y acabas de fumarte todo el pasto del jardín con la pipa del abuelo, es hora de que conozcas una pagina harto bonita. En ella podrás encontrar todo tipo de links a otras paginas. Links a bancos de imagenes gratuitos, links a bancos de sonidos gratuitos, links a paginas donde te podés bajar pinceles para fotochop, links a tu vieja, y links a paginas con muchos fonts para mejorar tu caligrafía. La pagina se llama Blue Vertigo y queda aca: www.bluevertigo.com.ar

lo cual me recuerda a un poema de Pedro Mairal que voy a reproducir con las deformaciones que le agregue o quite mi defectuosa memoria.

Verigos Azules

Cuando cruzo una de las bocacalles del centro
Pocas veces advierto que estoy bajo una cruz del cielo
Entre los dos omoplatos de Cristo
Bajo una cruz de vertigos azules.

martes, julio 18, 2006