Voy a la cocina y agarro una naranja.
Apoyo una naranja en la mesa y la mesa se tiñe de naranja.
Apoyo una hoja de papel en la mesa y el papel se tiñe de naranja.
Con la mano derecha, apoyo la punta del lápiz en la hoja, y mi pelo se pone naranja.
Empiezo a dibujar una pera.
Con cada trazo que hago la naranja verdadera se va convirtiendo más y más en una pera.
Sigo dibujando hasta que se encuentra en un punto medio entre las dos frutas.
La exprimo y me hago un jugo de pera y naranja.
Pinto la mesa de blanco usando la misma mano que antes.
Voy a la cocina y agarro una naranja.
Agarro otra hoja.
Para evitar que la nueva naranja vuelva a teñir todo de naranja, antes de apoyarla en la mesa le pinto también de blanco.
Espero a que seque y empiezo a copiar la naranja blanca en la hoja.
Cuando siento un pique, levanto el lápiz de golpe.
La línea que hacía se escapa de la hoja y sigue la punta de mi lápiz en el aire.
Dibujo, en 3d, un corderito adentro de una caja.
El corderito se come la caja, la naranja y un libro, que aún no leí, sobre el cultivo de pasto Lolium perenne, también conocido como césped ballico o inglés.
Para evitar más destrozos dibujo un látigo y un banquito.
El cordero piensa que tengo un león y se escapa por la escalera de incendio que le voy dibujando yo.
Pero para dibujar la escalera uso la otra mano, la derecha.
viernes, enero 29, 2010
Si te percatás de que tenés dos manos derechas, te podés dar cuenta que estás soñando.
jueves, enero 28, 2010
Velita
“These violent delights have violent ends”
W. Shakespeare, Romeo and Juliet
Hurgando más profundo que nunca, saqué de mi oreja una pelota de cera que pensaba, sentía y era capaz de amar. Vivimos un breve idilio, encerrados en un departamento de Chacarita, con la persiana cerrada las veinticuatro horas de la noche. Me embriagaban el amargo sabor de sus besos, su textura oleaginosa, las suaves chanchadas que me suspiraba en el conducto auditivo externo. Vivíamos del aire, muriéndonos de hambre para no salir de la cama, ajenos a todo lo que no fuera el otro.
Pero un día, que recordar es revivir en cada uno de sus desgarradores detalles, todo cambió para siempre. Yo llevaba a mi adorada bola de cerumen amorosamente apoyada en la punta de mi dedo índice. Por descuido usé ese dedo para hurgarme la nariz. Cuando saqué el dedo de la fosa, al principio no entendí lo que estaba viendo, tan doloroso era, que me quedé mirando con una sonrisa extrañada. Después me alcanzó el horror. Su piel resinosa crispada de excitación, el moco chorreante de un lado y duro en la punta, la absoluta y urgente entrega con que mí amada “Velita” mezclaba su viscosidad con la del moco… era un asco. Así, abotonados como estaban, los envolví en un cuadradito de papel higiénico y los tiré por el inodoro. Mis lágrimas se mezclaron con el remolino de agua que se perdía en las cañerías.
sábado, octubre 10, 2009
viernes, octubre 09, 2009
miércoles, octubre 07, 2009
Post nostálgico
Ayer, en retroads.com, encontré una joya de la publicidad, un clásico olvidado, de cuando mis bisabuelos eran chicos. Para los que no quieren seguir el link, les cuento: Es un aviso que muestra a una familia dando vuelta la casa buscando las llaves del auto. Al final la madre dice “Ya no llegamos al cine”, y cortan a un actor (Alex Ventura antes de hacerse famoso) vestido de científico, explicando el funcionamiento del Find-it®. Sosteniendo el aparato en la mano, nos cuenta que mediante una lluvia de fotones retroactivos, el find-it guarda en su memoria la disposición aproximada de las moléculas de cualquier objeto, y luego es capaz de encontrarlo aunque éste cambie de lugar, y muestran un gráfico totalmente surrealista, con fotones que tienen bracitos y piernas. Después, parece mentira, Alex agarra un control remoto, lo sondea, lo esconde, y le pasa el find-it a otra científica, que ¡encuentra el control remoto en apenas unos segundos! Así que ya ven, el primero en comercializar el fotoidentificador lo vendió como poco más que un llavero con GPS.
viernes, setiembre 11, 2009
Autoayuda
Dos locos idénticos en un cuarto acolchonado. Los dos tienen chalecos de fuerza. Uno de ellos (Paciente) está acostado en el suelo, el otro (Doctor) está sentado cruzado de piernas sobre muchos almohadones. El Doctor tiene los anteojos de Freud, un lápiz en la boca y una libreta sobre las piernas, y toma notas inclinándose hacia adelante.
jueves, setiembre 03, 2009
Lápiz Finlandés
Querido profesor Arriaga,
Espero que esta carta lo encuentre bien, profesor, y me alegra saber que su pelea con el decano aún lo mantiene entretenido.
Un abrazo congelado desde el polo,
Agustín
lunes, agosto 10, 2009
domingo, julio 26, 2009
miércoles, julio 15, 2009
Tarde Tarde
Aquiles advirtió el fenómeno antes que nosotros, y empezó a ladrarle al cielo, que estaba naranja y panorámico, atardeciendo hacía más de seis horas. Las nubes estáticas tenían una nitidez que impedía encontrarles alguna forma que no fuera la de una nube perfecta y quieta. Nuestro pino se movía con el viento, pero los árboles de las otras casas no. Después vimos que Aquiles no le ladraba al cielo, sino a una paloma congelada a diez metros del suelo, en un jardín vecino.
Tratamos de mostrarnos un poco sorprendidos, pero era un esfuerzo demasiado inconducente. Hasta Aquiles se aburrió pronto de la paloma y vino a acostarse a nuestros pies. Tal vez por no renunciar a nuestra conversación anterior, hablamos del suceso a través de una metáfora nacida del ajedrez. Imaginamos dos ejércitos medievales inmóviles en el campo, con gritos de guerra mudos, fijos en sus caras sucias de sangre y barro. Y en ese absoluto silencio de violencia interrumpida, imaginamos a dos jinetes y un perro que se movían por la batalla como por un bosque, y avanzaban sin ser vistos hacia las torres y el castillo.
Con la misma imprudencia con que abandonamos el partido, lo retomamos. Empezamos discutiendo la situación del tablero, pero después pasamos largo rato en silencio, pensando. Me puse la bufanda y moví el alfil. Cuando volvió a ser mi turno decidimos entrar, ya estaba oscureciendo y casi no podíamos distinguir las piezas entre sí.
martes, julio 14, 2009
La viuda del profesor Araya
Facundo toma a Dolores por las muñecas y la obliga a descubrirse la cara. La besa en los ojos húmedos, lame una lágrima de la punta de su nariz y le habla muy cerca de los labios con un tono suave.
Facundo: Yo sabía que esto iba a pasar. No sabía bien cómo, y admiro tu creatividad, pero estaba seguro de que algo ibas a inventar. Por eso te amo, por tu ambición. Mirá, tengo la piel de gallina. Pero no por el fantasma, por vos. Vos me das miedo.
Dolores: (entre sollozos, mirando asustada al fantasma) Está ahí… está ahí…
Facundo se da vuelta y mira el rincón.
Facundo: ¿Y qué está haciendo?
Dolores: Abre… Abre la boca y le salen peces… que nadan alrededor de su cuerpo… en el aire.
Facundo (la sacude de los hombros): ¡Basta, Dolores! ¡Basta carajo!
Se levanta y mira de reojo el rincón.
Facundo: ¿Por qué no me contás el resto del plan así vamos más rápido? ¿Yo salgo corriendo por la puerta gritando “fantasma, fantasma” y vos te quedás con toda la guita? ¿Es así? (se tranquiliza) Bueno, yo tengo uno mejor. Vos subís a ponerte el disfraz de viuda lastimera, vamos a la iglesia a despedir al pobre profesor y después paramos en un McDonald´s camino a Cancún. Nos casamos y enseguida te empiezo a hacer pibes a lo loco. (Le acaricia el pelo en silencio) ¿Qué vas a hacer con toda esa plata vos solita?
Dolores: Sí. Vamos. Vayamos ya. Sin nada. Nosotros solos. No necesitamos nada de ese viejo asqueroso. Que se pudra con lo peces.
Dolores se levanta y va hacia la puerta, pero Facundo la agarra de la muñeca.
Facundo: Decime la combinación y andá a cambiarte.
Dolores responde que sí con la cabeza e intenta sonreir, pero de pronto se da vuelta asustada y empieza a retroceder de espaldas.
Dolores: No. No. ¡No!
Facundo: ¿Qué pasa?
Dolores: Salí, correte. Me está mirando. Viene. (Grita y se desmaya)
Facundo: ¡Dolores!
Facundo se tira al piso y avanza hasta Dolores mirando para todos lados. Dolores se sacude con un espasmo de poseída. La mesita da una vuelta en el aire sin que nadie la toque. Dolores empieza a escupir sangre.
Facundo: ¡Dolores!
Facundo se levanta para salir corriendo pero se tropieza con algo y cae. Se vuelve a levantar y está a punto de salir corriendo, pero se detiene. Avanza hasta la mesa y se queda parado un rato en silencio.
Facundo: Dolores.
Silencio.
Facundo: Dolores.
Espera unos segundos y después se agacha y tira de un hilo de tanza que está atado a una de las patas de la mesa. La pierna de Dolores se sacude.
Facundo: ¿Tanza, mi amor? ¿En serio?
Dolores se levanta de mal humor y se limpia la sangre de la cara. Va hasta la caja fuerte, se sienta en el piso y hace girar la ruedita. Facundo se para atrás de ella. Dolores abre la caja fuerte y los dos sonríen.
Dolores: Un solo pibe me podés hacer.
Facundo: Tres.
Dolores: Uno.
Empiezan a meter los billetes en un bolso.
Facundo: Se va a aburrir.
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miércoles, junio 24, 2009
miércoles, junio 17, 2009
martes, junio 16, 2009
viernes, junio 12, 2009
lunes, mayo 25, 2009
Al final era todo un sueño
Caigo sobre una montañita de arena que se infla y desinfla regularmente, como si respirara. Empiezo a caminar sin rumbo entre miles de montañitas idénticas. Alguien, un insecto diminuto, está caminando sin rumo entre los miles de pequeños granos de mi cara, que se inflan y desinflan dependiendo de la marea del pus subcutáneo. Distraído con el diminuto espejo, tropiezo y caigo.
Después caigo al revés y me gusta, porque ya no estoy de cara en el piso, sino parado. Comparto el entremés que venía escondiendo y me siento un poco mordido con cada bocado que le dan, como si yo mismo fuera la mitad de enero. Me pican las manos y me rasco las dos al mismo tiempo, una con la otra. Pero después intuyo que las manos me picarían aunque yo no estubiera ahí para sentirlo, y me cruzó de brazos. Tentado por el aroma, me acerco a una estatua. Pero no alcanzo a alcnzarla, porque en el camino me caigo al revés. Y me gusta, porque ya no estoy durmiendo, sino en pijama, y ya puedo empezar a fumar cigarrillos.
miércoles, mayo 20, 2009
Amigos, familia,
La presentación es este jueves 21 de mayo, en el Pacha, a las nueve de la noche, y va a haber galletitas y jugo para los que lleguen temprano. ¡Vengan y lean!
Ansiosamente,
Mateo











