sábado, junio 11, 2005

Pablo Moser, Natasha, Mama-Karina y yo

Natasha es exquisita, camina o flota, le es indistinto. Cuando se aleja todos miramos su gracia. Incluso cuando se golpea contra algún semáforo y cae despatarrada y sanguinolenta al cordón de la vereda, lo hace con una torpeza calculada y hermosa. Todos quedamos atónitos y sólo Pablo Moser tiene la rapidez y frescura mental como para acercarse tranquilo y preguntarle si no quiere un tecito de limón.

Cuando yo termino de leer un libro, hay reunión en la cocina. Sirvo abundantes vasos de agua y les cuento a los absortos Pablo Moser y Natasha y a la indiferente Mama-Karina, los giros de la trama o alguna audacia literaria del autor. Si el libro es de misterio, nos sentamos debajo de la mesa y usamos el mantel para taparnos de la luz.

A las siete y media, Pablo Moser saca el mandolín y lo afina en mi bemol. Mama-karina saca las partituras que escondemos debajo de un tablón suelto del pasillo, y empieza el repertorio. Es más bien música medieval, pero a veces sale algo de Jimmy Hendrix o de Elvis the Pelvis.

Natasha y Pablo Moser se entienden muy bien. Siempre cocinan ellos mientras Mama-Karina y yo leemos la correspondencia. Una vez llegó una carta del papa justo cuando Palo Moser y Natasha pelaban papas. Se habló un rato de sincronicidad y causalidad. Después comimos papas.

Yo a veces me siento sobre el respaldo del sillon que está contra la ventana y limo los barrotes con una lima de uñas. Mama-Karina dice que es inútil, que no hay escapatoria. Tiene razón, por supuesto, pero yo sigo igual porque Natasha cree en mi y no quiero decepcionarla.

6 comentarios:

Carne de Metal dijo...

Pablo Moser es gay?

papaf dijo...

metal no entendes nada

pablo mozer dijo...

eso no responde a la pregunta

Anónimo dijo...

Pensé que podría interesarles:
ya está disponible el programa que permite comentar comments en ventanas nuevas que se abren, y comentar comments de comments, y así.

Quielo

papaf dijo...

pensaste mal, quielo, pero estamos acostumbrados

Anónimo dijo...

el primer párrafo recuerda a los más grandes momentos del cine de slapstick (¿me legitime?). solo que lo escribió mat y lo queremos mucho más. y además aparece pablo moser -que no es gay porque es judío y dios tan perverso no es-. salud.

tomin