sábado, diciembre 16, 2006

Goteras en el techo

ernesto había adquirido dos baldes de considerable tamaño, y, después de llenar uno hasta su capacidad con agua, se armó de un gotero para vaciarlo una gota a la vez. El agua iba a dar al balde vacío, donde muy lentamente crecía la marea.
Cuando los baldes tuvieron más o menos la misma cantidad de agua, aproveché un descuido de ernesto para cambiarlos de lugar. Eran idénticos y rojos.
ernesto, inadvertidamente, empezó a reponer el agua que había vaciado del balde original. Mi magnifica celada parecía dar enorme resultado, y yo anudaba y desanudaba mis dedos de manera siniestra, disfrutando de mi triunfo secreto.
Pero con el pasar de las gotas se hizo de día. Entonces pudimos ver que el balde que llenaba ya había rebalsado, mientras que en el otro aun quedaba la mitad.
Y ernesto seguía con el gotero. A las pocas horas flotábamos sobre el sillón, en la pileta que se había formado en el cuarto. Yo intentaba detenerlo, temeroso de que el agua estuviera electrificada por alguna lámpara subacuática, o que creciera hasta que el ventilador de techo nos hiciera más bajitos.
Cuando comenzaron las olas de quince metros, por un segundo creímos que ahora había más agua en el cuarto que la que estaba en el primer balde. Nos pareció inverosímil. No obstante, por las dudas, empezamos a vaciar baldes por la ventana, ernesto ahora convencido de lo menesteroso de nuestra situación.
A eso de las cinco el agua había llegado al techo, encerrándonos en una trampa mortal y mojada. Si ernesto no murió es porque justo había respirado mucho el día anterior y no le hacía tanta falta. Yo tal vez si morí, pero no sabría precisar. Natasha, que era el agua, se reía asustando a los peces.

13 comentarios:

der zorn gottes dijo...

la última frase: 10.

el advenimiento de un dios oscuro, vengativo e inclemente. mat. como siempre se pudo sospechar, en ests escritos no había tanta cosa de la que reírse. a todos esos guiños simpáticos los subyacía una profunda y vertiginosa intuición. la de la oscuridad. la de la justicia y la muerte.

josephine dijo...

tomi es un gordo de alma, se ve a la legua.
lo digo por que estoy lejos y me RE doy cuenta.

tazelaar dijo...

a los afectados por el granizo nos gusta tu cuento igual

papaf dijo...

Este cuento te deja sin respiración, y parece en balde buscarle lógica. La frase final es la gota que rebalsa el vaso. La noto un poco aguachenta a Natasha.
Mejor que darle pescado sería enseñarle corte y confección.

viki dijo...

te soy franca.......
hasta el 75 porciento comenzando desde arriba o lo que se le diría cero, fuy más felíz que en un cuento de hadas

papaf dijo...

felicitaciones Sr. Don realizador integral!

papaf dijo...

te sentís ralizádor?

breton dijo...

Volvió Mateo, y volvió ernesto, Natasha siempre estuvo. Hay que bailar tregua y hay que bailar catala.
Mi cabeza es un balde vaciado, lejos quedó la época en que llovian ideas, no quedó siquiera una gota.
Y sin embargo escucho un trueno, se avecina una tormenta, una de vaqueros.

quelindalluvia dijo...

que bueno.
y el final.
5 de 5. (***** ¿5 estrellas? @@@@@ o tambien #####)

Si... el problema de dar con un ventilador de techo es que te hace mas bajito. Eso seguro

papaf dijo...

tenés que contar cómo fue la anécdota de caza de Rudolph the red nose reigndeer
la caza es para contarla
el actoen sí dura un segundo y los cuentos noches enteras

Anónimo dijo...

mat, la luz roja debe aclarar no obscurecer... me tomó una semana darme cuenta qué era lo que me incomodaba
papaf

Anónimo dijo...

http://www.arteche.uchile.cl/estudios/estudios4.html

Mateo dijo...

El que dejó un link a un ensayo sobre la simbologia del agua en la obra de miguel Arteche, que de la cara.