jueves, junio 21, 2012

El Oasis del Acertijo


“Cuéntanos de tus aventuras padre”, solían pedirle sus hijos a Carlos El Aventurero. Y en esas ocasiones, Carlos se sentaba frente al fuego, levantaba con una mano a cada uno de sus hijos y los sentaba sobre sus rodillas. Después, en un tono muy grave, contaba historias asombrosas de sus viajes y batallas.
“Llegará un día en que ustedes también serán valerosos guerreros y dominarán la espada como su padre, y hay una lección que no quiero que olviden jamás. En la batalla y en la vida el ingenio y la astucia son igual de importantes que la fuerza física. Así como la espada debe ser pesada y dura para golpear más fuerte, también debe ser filosa para cortar la carne y los huesos. El filo de un guerrero es su agudeza mental e inteligencia. Yo mismo, más de una vez, tuve que usar la inteligencia.
“Una vez llegué, exhausto después de semanas en el desierto, a un oasis cercado por una muralla. Fui rodeando la pared hasta dar con dos guardias armados, cada uno protegiendo una entrada. Les pedí que me abrieran la puerta.
Lea el cartel señor, me dijo uno de los guardias. En efecto había un cartel entre las dos puerta y procedí a leerlo. Decía “Una de estas puertas da al Oasis del Acertijo, la otra a una muerte segura. Los guardias contestarán cualquier pregunta que tenga. Uno de los dos guardias dice siempre la verdad, el otro siempre miente.”
Y  ahí puse en acción el ingenio. Primero les pregunté a ambos guardias si eran el guardia que siempre decía la verdad y los dos me dijeron que sí. Obviamente uno estaba mintiendo. Les pregunté si la puerta de la derecha daba al oasis, pero no sirvió, porque cada uno me dijo algo distinto. Entonces di con la respuesta. Hice un movimiento astuto e inteligente y golpeé la cabeza de uno de los guardias contra el cartel, haciéndola explotar. Le saqué su lanza con astucia y se la clavé al otro guardia en la garganta.”
“¿Y cómo hiciste para entrar al oasis, padre?” preguntó uno de los pequeños hijos de Carlos El Aventurero.
“Exactamente lo qué pensé yo apenas terminé de usar el pensamiento para matar a los guardias: ahora cómo sé cuál de las puertas da al oasis. Y arriesgué con inteligencia, porque acerté y no morí.
“De culo”.

8 comentarios:

Lou dijo...

¡me caigo y me levanto!

me caigo de risa

y me levanto, y aplaudo de pie porque volviste



matmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatmatMAT

Tomás en Shorts dijo...

festejo tu regreso también! sobre todo porque volviste con otro genial cuento de bolsillo que tanto amamos!

awante!

Mikel dijo...

jaja

gracias mat

Boy dijo...

yo estaba pensando que el cuento es al flirteo lo que la novela es al matrimonio y cuando ese pensamiento no me condujo a nada decidí abrir una vez mas por si acaso el blog, este, del ocaso, por el que hace semanas que no paso.
entré cuando acababas de publicar un cuento nuevo!...de culo nomás.
que bueno!

paloma dijo...

a mí me pasó casi como a boy. buenísimo.

bretón dijo...

¡Esa! ¡Aguante el azar! ¡Viva el Mat!
Padre contame otra aventura...

Anónimo dijo...

me entro un ataque de risa largo largo. largo....
taz.

Laurelio I dijo...

Genial!