viernes, abril 13, 2007

Agua

Yang Mao Tai era considerado un vago por todas las personas del pueblo. Pero la verdad es que era un trabajador incansable, lo cual hubiera sido evidente para cualquiera que lo viera trabajar. Se había ganado aquella fama porque, en vez de bajar al río con los demás a rezar para que no hubiera sequía, lo hacia frente a un balde de agua. Un día, su hija, Yang Ken nuan, le recriminó esta actitud, diciéndole que por su culpa ella tenía que sufrir las burlas de los vecinos. Yang Mao Tai le limpió delicadamente una de las lágrimas mientras sonreía extasiado. Con muchísimo cuidado, apoyó la lágrima sobre una hoja de bambú, y, sin dejar de sonreír un instante, llevó a cabo los rezos tradicionales.

7 comentarios:

hay un sola dijo...

Mat!!! es como la chica que camina, sin zapatos, a 20 cm del puso. Es como el globo rojo!!!!!
Estoy feliz. C.

Anónimo dijo...

quién puso el piso?

Paf

(en un aeropuerto con 5 horas de espera no se puede esperar de mi buenos chistes ni buenos modales)

tazelaar dijo...

muy bueno. yo por eso ahora me dedico a pintarle las uñas a mi chica.

viki dijo...

preety.....

quelindalluvia dijo...

un chino pensado por un occidental es menos sabio que un chino pensado por un chino?

es que los chinos usando ese poder espiritual de la sabiduria ancestral, así cualquiera...

(chino=oriental, para nosotros, los ojos redondos)

Gugú dijo...

para mat y sus lectores:
http://instruct.westvalley.edu/lafave/hb.html

breton dijo...

Uno de esos relatos que se pueden aplicar a mil cosas.
Tantas que no hace falta nombrar ninguna.